Sentados dos cuerpos que lograron fusionarse en un alma,
En aquel sofá café a media luz siempre lo esperaba.
El televisor los entretenía mientras el amor los consumía,
Sus corazones se aceleraban con cada mirada pronunciada.
No había necesidad de hablar bastaba con acariciar,
Las palabras guardadas “siempre lo imaginé así” decoraban la habitación.
El silencio era testigo del gran amor entre aquellos dos,
Aquel sofá café era el continuo aliado de los amantes.
La noche llegaba y la obscuridad arropaba el sentimiento
Se creía que en cualquier momento se irían hasta el cielo.
La piel blanca de ella era envuelta por los brazos de él,
El cabello de él era impregnado por el perfume de ella.
Abrazados los cuerpos embonaban perfectamente el uno con el otro.
Como dos piezas de rompecabezas se completaban mutuamente.
Le declaraban su amor al mundo a gritos sin ningún temor.
Y en aquél sofá café a media luz ella siempre lo esperaba.
SJ
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